Nos volvemos a encontrar siete años después, en todo este tiempo he estado analizando ininterrumpidamente muchos teléfonos, de demasiadas marcas, orígenes y niveles, pero la realidad es que los Galaxy S siempre se me habían escapado. Fue un placer conocer bien al teléfono que cambiaría la historia de Samsung, como lo es ahora encontrarme con el mejor teléfono del mercado.
Así, sin notas ni argumentos, me permitís que adelante que no hay nada mejor en diseño y tecnología que este Samsung Galaxy S8+, creo que poca gente discutirá conmigo sobre esto, y si lo intenta tiene las de perder. Sí, hace un par de semanas pensaba que esto era bastante perfecto, pero me han desmontado teorías y opiniones con este nuevo Galaxy.
Lo mismo en fotos que en persona, a veces tengo la sensación de tener un concepto entre manos, algo hermoso y adelantado a sus días, pero en su uso descubrimos con facilidad que es un elemento creado por el ser humano, así que no faltan detalles a mejorar, imperfecciones y extrañas decisiones. Con este análisis vamos a conocer todo lo posible al teléfono - cámaras, asistentes virtuales, rendimiento - y lo que supone su llegada a las tiendas.
En esencia todos los teléfonos parecen el mismo, había que hacer algo diferente, algo que volviera a estimular este ‘aburrido’ mercado
A fin de cuentas estamos ante un teléfono móvil de gama alta del año 2017, esto es lo mínimo que podíamos esperar de Samsung tras el problemón que se encontró meses atrás con el Note 7. No solo tenía que hacernos olvidar ese episodio, también tenía que enamorarnos en un escenario apático: todo parece inventado y las mejoras incrementales terminan aburriendo al más entusiasta.
El Galaxy S8 no es tan revolucionario en su forma de funcionar, como en su aspecto: tengo claro que sus curvas van a dominar el universo móvil esta temporada, al menos hasta la llegada del próximo iPhone. Apple y su icono lo tienen complicado para mejorar significativamente esto en los diferentes apartados más importantes.
Galaxy S8+, especificaciones técnicas
| SAMSUNG | GALAXY S8+ |
|---|---|
| DIMENSIONES FÍSICAS | 159,5 x 73,4 x 8,1 mm (173 gramos) |
| PANTALLA | Super AMOLED 6,2 pulgadas |
| RESOLUCIÓN | 2.960 x 1.440 píxeles (529ppp) |
| PROCESADOR | Qualcomm Snapdragon 835 o Exynos 8895 |
| RAM | 4GB |
| MEMORIA | 64GB (microSD hasta 256GB) |
| VERSIÓN SOFTWARE | Android 7.0 |
| CONECTIVIDAD | LTE Cat 16 (1000/150 Mbit/s), USB Type C 3.1 |
| CÁMARAS | Cámara de 12 megapíxeles. Cámara frontal de 8 megapíxeles |
| BATERÍA | 3.500 mAh |
| PRECIO | 909 euros |
| OTROS | Sensor de Iris y ritmo cardíaco, carga inalámbrica, resistencia IP68 |
Un diseño que juega en otra liga
En el mundo de los teléfonos, más grande parece una de las únicas opciones de evolucionar, pero en los últimos dos años hemos estado comprobando que las marcas han conseguido meter pantallas mayores en el mismo espacio. El caso más extremo lo teníamos en el Mi Mix, una pantalla gigante en un tamaño todavía aceptable, pero por debajo han ido llegando propuestas mucho más prácticas como el LG G6. Ahora es turno de Samsung para mejorar lo bueno que ya tenía en catálogo.
Los teléfonos más panorámicos no son un experimento, es la forma de mostrar más información sin perder comodidad de uso
Conseguirlo a este nivel está en la mano del que crea e innova con los componentes, como es el caso de Samsung. De paso se pone de acuerdo con sus vecinos de LG para decirle al planeta que los teléfonos tienen que ser alargados. Sobre la extraordinaria pantalla, no me extiendo ahora, le dedicamos un apartado a su innovador formato, también hablaremos sobre la tecnología empleada.
Lo que realmente hace Samsung con el Galaxy S8 es mezclar todas las tendencias más sonadas con éxito, ir un paso más allá: quita marcos, le da curvatura a los laterales y se carga el botón físico del frontal. En este proceso no se olvida de incluir los mejores componentes, tampoco obvia que el usuario ya se ha acostumbrado a que su teléfono sea resistente al agua (IP68).
El teléfono se ha diseñado con cinco colores, realmente bien elegidos: Midnight Black, Arctic Silver, Coral Blue, Maple Gold y Orchid Grey. A nosotros nos han dejado un Orchid Grey, que según la luz que le de cambia bastante de tonalidad. Todos cuentan con el frontal en negro.
La curva es por defecto, no hay opción plana
Hacemos una parada en la curva, es tan importante en el lenguaje de diseño de Samsung que para ellos ya no tiene sentido un Galaxy S “plano”. En esta generación desaparece esa opción y seguro que habrá gente que no le gusta la idea, pero me parece lógico que todo el esfuerzo se ponga en hacer algo diferente.
Hay que reconocer la maestría de Samsung para combinar cristal y metal de forma que parezca un único elemento, nada artificial y con una calidad de construcción superior. Sobre el papel es muy resistente por la utilización de la protección Gorilla Glass 5 en su frontal y en su trasera. Luego están las teorías que dicen que un teléfono sin redondeces es más duro, que es la que defiende LG. Yo me creo que es resistente, pero en la mano parece bastante frágil, bastante expuesto.
Puede ser la cosa más bonita del planeta que si luego no sienta bien en la mano, hemos perdido la mitad de los puntos. Pues en este sentido es sobresaliente, al ser compacto y al haber redondeado cada parte posible. Viene de serie con dos aspectos negativos: atrae-huellas y es muy resbaladizo. Recomiendo funda.
Sobre tamaños, estamos ante su variante más grande, la Galaxy S8+ con 6,2 pulgadas. De un plumazo nos hace olvidar al Note 7: es la mejor alternativa posible que podía plantear Samsung. Valorar esto es algo muy personal, pero prefiero el modelo más pequeño, y me parece que este mismo S8, con pantalla de 5,5 pulgadas hubiera sido todavía más cómodo y manejable, pero parece que han querido mantener dimensiones cercanas al S7 y no hacer algo más pequeño.
Al ser tan alto no se llega bien a la zona superior con una mano, eso es algo con lo que podemos vivir y común a muchos teléfonos, pero lo que sí es positivo es que es algo más estrecho. Repito, es resbaladizo, pero muy cómodo de coger y maniobrar con él, incluso en personas con las manos pequeñas.
Los botones de volumen están a la izquierda y demasiado arriba, lo están por dejar espacio al botón dedicado a Bixby, lo que a veces causa que nos equivoquemos a la hora de bajar el volumen. Es tan importante el asistente de cara al futuro del software de Samsung, que le han creado un botón físico (ya están encontrando la forma de usarlo para otras cosas).
Demasiados elementos en la zona superior del frontal: hay un LED (RGB) para notificaciones y estados, el escáner de iris que se divide en dos partes al utilizar infrarrojos, y la cámara frontal de 8 megapíxeles.
Terminamos con el diseño de la zona de la cámara, estéticamente queda bien que los cuatro elementos traseros - cámara, flash sensor de huellas, sensor cardíaco - estén colocados en simetría, y sobre todo destacamos que no hay ninguna joroba. Al controvertido sensor de huellas le dedicamos unas palabras un par de puntos más adelante.
Adiós al botón frontal
Era el paso siguiente si quieres que el frontal sea tan limpio como el del Galaxy S8, y es algo que vamos a ver replicar en muchos teléfonos en los próximos años - ya había, solo digo que lo convertirá en algo normal -. Pues eso, que el botón físico desaparece del mapa y nosotros no lo echamos de menos, la verdad.
Ahora tenemos los botones de navegación en pantalla - personalizables - que encontramos en multitud de teléfonos Android, con la particularidad de que hay un sensor de presión en la zona central, también una retroalimentación en forma de vibración. La pulsación está muy conseguida, Apple demostró que algo así era posible con su Taptic Engine.
En lo que respecta al funcionamiento, creo que es incluso más rápido de usar que el botón del S7. En su disposición en el teléfono se me queda un poco abajo, pero es algo a lo que me he ido acostumbrando. El problema gordo está en que no hay lugar para el sensor de huellas.
Sensor de huellas: posición poco intuitiva
Desaparece el botón, desaparece el sensor. Lo han puesto en la parte trasera, como hace LG y otros muchos. Lo discutible en sí no es la posición trasera, es que es pequeño, está muy alto y justo al lado de la cámara: nos equivocamos muchas veces a la hora de poner el dedo y manchamos la lente de la cámara.
El sensor de huellas reconoce gestos: se puede bajar la barra de notificaciones con él
Todos los rumores apuntan a que Samsung habría buscado la forma de colocarlo bajo la pantalla, pero esto era algo muy complicado de hacer tan pronto y la solución trasera habría sido una solución intermedia. Me lo creo y me pregunto si conseguirá esto Apple con su próximo teléfono. Si no te gusta el sensor de huellas, hay dos alternativas que no pueden funcionar a la vez:
- el sensor de iris: se estrenó en el Note 7 y parece ser el más seguro de los métodos. El escáner funciona rápido cuando nos acostumbramos a jugar con la distancia correcta, incluso cuando hay poca luz ya que tira de infrarrojos. Pero no lo uses a pleno sol, no funcionará bien al necesitar que tus ojos estén bien abiertos. Nos cuentan que con gafas también falla bastante.
- el reconocimiento facial: esta opción es nueva, y más simple ya que funciona con la cámara frontal, cosa que nos limita bastante si la oscuridad es importante. En buenas condiciones se muestra bastante rápido, pero es fácil de engañar con una simple fotografía.
La pantalla domina el frontal del teléfono
La pantalla es más alta, igual que ocurre en el LG G6. Ese es el principal cambio que nos encontramos en esta generación, y viendo que esas dos marcas apuestan por ello, tardaremos poco tiempo en ver que otros le siguen los pasos. Si no le siguen el rollo a Samsung, tampoco habrá demasiado problema: se venderán tantos millones que los desarrolladores y creadores de contenidos sabrán adaptarse (Google tampoco los dejará de lado).
Ser más alta no implica ser más grande, aunque esas 6,2 pulgadas nos estén liando un poco. Nos hemos acostumbrado a medir a las pantallas por la distancia que marca la diagonal entre esquinas opuestas, pero si estiramos mucho el teléfono en su parte más larga, ese número crece bastante. En la práctica mantenemos el ancho de un Galaxy S7, con un espacio extra en altura.
Sí es cierto que en menos espacio hay más pantalla, pero esto tiene más que ver con la capacidad de Samsung para eliminar marcos en todos los laterales posibles, que por hacerla más alta. Este trabajo de miniaturización y disminución de espacios muertos es impresionante. Lo vimos en menor medida en el LG G6 y en el Mi Mix, pero es que aquí se juega además con la curvatura de la misma.
La mejor pantalla que podemos encontrar en un teléfono es larga, pero se puede usar con una mano
Con los móviles empezamos a entrar en el juego de formatos que llevamos años encontrándonos en monitores, portátiles, incluso tablets. ¿Interesa más cuadrado o más panorámico? Pues depende de gustos y usos, también de que haya contenido y aplicaciones que saquen provecho de las nuevas proporciones.
La lógica dice que el consumo de contenidos multimedia, o juegos, es más agradable en pantallas panorámicas, a mi me gusta más así: desde que estoy usándolo, rara vez me apetece cambiar al iPad o al portátil para ver vídeos, me parece que aquí los veo con más calidad y comodidad. Al tratarse de un dispositivo al que no le pedimos tener multitud de ventanas al mismo tiempo, creo que la nueva proporción terminará siendo práctica.
¿La aprovechan las aplicaciones? No demasiado, el alargamiento no inventa una nueva forma de usar el teléfono, ni aporta algo especial en el uso - mostrar más información sobre lo mismo, eso sí -. Algunas aplicaciones están adaptadas, otras no, algo que también pasa con los vídeos: Netflix y Amazon están trabajando en servir los contenidos en este formato.
¿Es más incómoda de usar? No, al mantenerse el ancho de pantalla podemos usarlo con una mano sin mayor problema. Es algo que también ocurre con el LG G6, que he podido usar más tiempo, y doy fe de que mantiene comodidad, añadiendo más espacio para la información. Entre estos dos, me parece algo más amigable de usar el LG, será por sus formas cuadradas, o por dar la sensación de ser más robusto, menos resbaladizo.
Super AMOLED a la última
Entendido el formato, vamos a conocer la tecnología empleada. La pantalla está concebida con lo último en paneles Super AMOLED, con una resolución nativa de 2.960x1.440 píxeles y una densidad de 530ppp. Siendo más concretos con el formato de pantalla comentado en el punto anterior, se trata de un panel 18.5:9 (el LG G6 es 21:9).
La pantalla es el 84% del frontal, el protagonista absoluto del teléfono: los contenidos flotan
Esto no es una herramienta profesional en la que los colores se tengan que mostrar de forma ideal, pero se agradece que al margen de la calibración que Samsung quiera darle, se pueda conseguir llegar a los mejores niveles. En reproducción sRGB y brillo - cercano a 600 nits - está en el primer puesto de los teléfonos Android, de hecho está certificado para reproducir contenido HDR. Como los últimos iPhones, también cumple con el estándar DCI-P3.
Como hablamos en el análisis del LG G6, hay mucho recorrido que hacer con esto del HDR en el móvil: realmente no se pueden cumplir con sus especificaciones con lo que se necesita en este tipo de estándares, pero la industria quiere que esté ahí, en nuestros bolsillos. Con ello se pretende presentar mejor el colorido y contraste en cada escena, utilizando para ello las capacidades dinámicas de los paneles, como jugar con el brillo frame a frame.
Siendo muy exigentes con Samsung, encontramos que la pantalla AMOLED no es mucho mejor que la que ya teníamos en un Galaxy S7, pero a nosotros nos parece perfecta para la ocasión: contraste espectacular, altos niveles de brillo que nos dejan ver el teléfono sin problema en exteriores y colores muy llamativos que podemos alterar un poco en configuraciones.







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